6 de agosto de 2008

Las presiones de los padres y del entorno

Los autores de este libro son todos profesionales especializados en Psicología del Deporte, brindan un aleccionador panorama acerca de cómo encarar la relación como padres de deportistas, especialmente si estos se hallan atravesando el turbulento período de la adolescencia, a la que se deben sumar las vivencias y el tan especial sentir que rodea a quienes se hallan inmersos en la práctica de un deporte.
Si bien la obra está pensada y escrita para el ámbito del fútbol; Marcelo ROFFE, ha sido un gran colaborador en las selecciones juveniles de la Asociación del Fútbol Argentino, el carácter universal de los principios expuestos, la hace extensible a cualquier rama de la actividad deportiva.
En el prologo se afirma: “Hoy se juega menos, se disfruta menos y se aprende menos, pues cada día el triunfo, obtenido a cualquier precio, es el único valor sustentable. Poder disfrutar del deporte, a través del juego, paso a ser un pensamiento naif y descolgado de la realidad”.
Más adelante, y ya en clara alusión a los padres, encontramos:“ser padre es no querer ser otra cosa que eso. Es aceptar las limitaciones, el paso del tiempo sin conflicto y compartir con nuestros hijos los maravillosos momentos en que estamos juntos sin otra pretensión”.“Se presiona a un chico cuando se le exige más de lo que puede dar”.
Podríamos resumir estas dos ideas centrales partiendo de la base que a veces como padres, se cree en la confusión de pretender que los hijos realicen o logren cosas que representan frustraciones del pasado para ellos, y de esta forma se le induce al joven a pensar que ganar es lo único que tiene valor, y de esta manera se van acelerando los tiempos de la evolución natural, todo lo cual a la postre produce un resultado de signo totalmente opuesto al esperado: el joven comienza a sentir que no es útil, que no está a la altura de las responsabilidades que se le asignan y finalmente, ingresa en una zona de declinación de su actividad deportiva, por cuanto “si no hay placer lúdico no se puede sostener el proceso de aprendizaje y este no podrá ser volcado en lo competitivo. “La necesidad de triunfo asfixia, y el logro se aleja, pues la capacidad de pensar libre y creativamente y la capacidad de movernos...se achican notablemente”
Así, el logro, no es una variable dependiente exclusiva de los triunfos, sino que tiene como principales fuentes de alimentación la convicción el sentido de competencia y el apoyo recibido desde los demás (padres, entrenadores, compañeros, amigos, etc.).
Hoy se reconoce, casi de manera unánime, que el deporte ha pasado a desempeñar un papel muy importante como punto de encuentro entre padres e hijos, dado que se comparten intereses y se favorece de manera directa un acercamiento entre los mismos, tanto más trascendente cuando nos situamos en el período de socialización del niño (desde los 5 hasta los 12 años aproximadamente).
Entre uno de los elementos resultantes más importantes de esta fase del crecimiento, está el adquirir la capacidad de poder optar y tomar decisiones por sí mismos, ya sea basadas en experiencias propias o surgidas de la observación o imitación de la conducta de los demás.